viernes, 7 de enero de 2022

¡Feliz Año Nuevo de lectura!

 El 2021 fue un año muy ocupado en el que apenas tuve tiempo para leer (fuera de lo que leo por trabajo, claro está).  Tampoco tuve mucho tiempo para escribir aunque sí terminé varios proyectos (literarios y de investigación).

Ahora que el año 2022 está en sus inicios, estoy aprovechando para ponerme al día con mis lecturas pendientes (¿Dónde dejé mi copia física de Baudolino?  Empiezo a sospechar que se fue a otra dimensión o que nunca la tuve).  Para este mes, quiero terminar la lectura de los siguientes textos (sin ningún orden en particular):

1- La serie Himitsu no Mori, de Yeraldín Acosta.  Dos novelas románticas estilo manga/animé.  Yo había leído los manuscritos hace muchos años y leí la primera edición del primer libro.  Ahora quiero leer la nueva edición y el libro siguiente.

2- El Ello, La mujer de plástico y Nada en la oscuridad, de Alex Firefly.  Estos son libros de temáticas tan intrigantes como retorcidas. A diferencia de otros que he leído en el género, estos motivan a la reflexión y al cuestionamiento.

3- La serie de los misterios de la gata Holmes, de Jiro Akagawa.  Una serie de libros detectivescos japonesa en los que un oficial bastante inútil como investigador recibe la ayuda de una gata que es mucho mejor detective que él.  Seguramente fue inspiración para el animé Detective Conan o para la serie animada Inspector Gadget, no sé.

4- Arsenio Lupin, el caballero ladrón, de Maurice LeBlanc. Después de leer el libro de La Aguja Hueca, ¿por qué no ir al principio del genial ladrón?

5- Alfie en la nieve.  El gato que cura corazones y su hijo George, por supuesto.

Además, recientemente me di cuenta de que Artemis Fowl, el niño genio (y además un ladrón tan terrible como Arsenio Lupin) tiene hermanos gemelos... y esos gemelos Fowl ya presumen sus aventuras en varios libros.  Me pregunto cómo serán.

¡Tanto que leer y tan poco tiempo!


lunes, 9 de agosto de 2021

La pandemia y las estafas (continuación)

No pasó mucho tiempo desde mi última publicación (la de las estafas) para que me llamaran funcionarios "del banco X".  Querían informarme que, debido a la pandemia, "todas las cuentas habían cambiado".  Para un toque mayor de autenticidad, el "funcionario" agregó "como usted lo sabrá bien", justo después de mencionar lo de los cambios en las cuentas producto de la pandemia (¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro?)

De forma muy vehemente, el respetable señor me indicó que no me pedirían información personal. Debo admitir que este se escuchaba mucho más profesional que el que me había llamado antes, quien a todas luces sonaba como un preso.

Le dije que era muy amable por la llamada y que no se preocupara porque yo iba a gestionar todo a través de mi jefatura administrativa.  Eso lo desarmó por un instante, pero dos segundos después se recompuso y volvió a la carga:

"¿Sabe usted que este trámite debe hacerse hoy? No puede esperar", me aseguró.

Yo le dije "Justamente por eso le voy a colgar y voy a contactar a mi jefatura. Que tenga un buen día." y corté la llamada.

No era la estafa del Covid, pero por lo visto los criminales están mejorando sus técnicas.  Este funcionario del centro de llamadas para estafas estaba mucho mejor entrenado y gozaba de una conexión estable, lo cual me hace pensar que no estaba en la cárcel.  

¡Hay que tener mucho cuidado!

lunes, 19 de julio de 2021

La pandemia y las estafas

Con los cierres comerciales, las restricciones sanitarias y la migración al teletrabajo, los criminales también han cambiado su modelo de trabajo.  Ahora las estafas se han vuelto mucho más frecuentes, ya sea por medios telefónicos o electrónicos.

Recuerdo que por allá de los años 90, los correos electrónicos con el asunto "Felicidades! Se a ganado la lotteria de Microsoft!! (sic)" eran muy frecuentes (yo ganaba esa lotería al menos una vez por semana).  Después vinieron los correos con archivos maliciosos...

Ahora, al menos en mi país, los estafadores se actualizaron y, después de toda una labor de inteligencia y minería de datos, llaman desde las cárceles o reclutan personal fuera de ellas para instalar "call centers".  Sí, centros de llamadas con el único objetivo de robarnos nuestro dinero.

Mucha gente ha sido víctima de estos malhechores.  Yo mismo ya he recibido varias llamadas de ellos, que se intentan presentar como empleados del banco o de alguna institución gubernamental.  Aparentemente, el modelo más nuevo es el de hacerse pasar por funcionarios del Ministerio de Salud, por lo de la vacuna del Covid-19.

Veremos cuánto tiempo transcurre hasta que me llamen...