Fue así como el investigador principal y mi persona dimos con el juego Hellblade: Senua's Sacrifice. De hecho, aquí podemos ver el anuncio de la segunda parte:
Este artículo en inglés detalla el impacto que ha tenido este juego. Como se puede notar, el videojuego ha logrado plasmar de una forma muy profunda la realidad a la que se enfrentan quienes sufren de enfermedades mentales, concretamente en este caso la psicosis.
Es muy interesante que, al final del video de la conferencia a la que el artículo se refiere, varios testimonios indican que nunca habían visto un retrato tan exacto de su condición mental como el del juego. Indican que "ningún poema, libro o película" había logrado antes tanta exactitud al plasmar la realidad de las enfermedades mentales.
Lo anterior me remite al papel de la literatura como promotora de empatía y me hace reflexionar sobre las posibles causas de su aparente fracaso al presentar las enfermedades mentales. ¿Será acaso que dicho tema es todavía un tabú o no es políticamente correcto? ¿Será que las casas editoriales no encuentran el valor (monetario) de dicho tema? ¿Será que los autores se hallan en la actualidad demasiado ocupados escribiendo sobre sus propias vidas como para prestar atención a temas como este? ¿Es posible que el tema de las enfermedades mentales, al igual que el de la vejez y la masculinidad, entre otros, no se halle en la lista de prioridades de la agenda política actual, esa que influye en el sistema de las publicaciones?
¿Y qué dice la academia sobre todo esto? ¡Me pareció bastante decepcionante que al investigador del proyecto en el que colaboro le cuestionaran la relevancia de los videojuegos para el estudio! ¿Es que no se dan cuenta de que los juegos de video dejaron el estilo de Super Mario Bros o Pac-Man hace bastante tiempo ya?
De hecho, hay juegos de video que funcionan perfectamente como cibertextos de una literatura 2.0. Hellblade es un ejemplo muy claro. ¿Cuándo irá la academia a reconocer el valor literario de estas obras?
Todas estas ideas, y algunas más que se desprenden de ellas, conforman un buen punto de partida para la reflexión.
