Estuve leyendo la novela Baudolino, de Umberto Eco, a principios de este año. El gran problema es que llevaba el libro en uno de mis maletines, para ir al trabajo. Como cambió todo con la pandemia, debí sacar el libro en algún momento y no recuerdo dónde lo puse. Espero no haberlo dejado en la oficina, porque para peores la estaban remodelando.
No debería preocuparme tanto por ese libro; sé que tengo una copia digital también. Sin embargo, ya lo había empezado y no me apetece mucho cambiar de formato.
Eso es lo que pasa cuando uno lee varios libros al mismo tiempo, alternándolos.
Cambiando de tema, me di cuenta de que las instituciones educativas todavía asignan tarea de lectura a sus estudiantes. Bueno, más o menos: leí que, entre las acciones correctivas que los docentes pueden aplicar a quienes no logren los objetivos del curso se encuentra precisamente la lectura.
"Un artista olvidado" es mi cuento número 31. Lo escribí en diciembre de 2011. Curiosamente se publicó también en el número 31 de la Revista de Lenguas Modernas, pero ocho años después (dicho número corresponde al segundo semestre del año 2019).
Este cuento retrata en un marco de nostalgia la conversación del narrador con un conductor de taxi. Este último describe el talento especial de su padre ya difunto: era capaz de construir modelos a escala de cualquier edificio que veía. Con esa empírica habilidad logró sacar a su familia adelante. Puede leerse AQUÍ.
En estos momentos me encuentro colaborando con una investigación enfocada en las formas en que la literatura y los juegos de video retratan (o, mejor dicho, manifiestan) las enfermedades mentales.
Fue así como el investigador principal y mi persona dimos con el juego Hellblade: Senua's Sacrifice. De hecho, aquí podemos ver el anuncio de la segunda parte:
Este artículo en inglés detalla el impacto que ha tenido este juego. Como se puede notar, el videojuego ha logrado plasmar de una forma muy profunda la realidad a la que se enfrentan quienes sufren de enfermedades mentales, concretamente en este caso la psicosis.
Es muy interesante que, al final del video de la conferencia a la que el artículo se refiere, varios testimonios indican que nunca habían visto un retrato tan exacto de su condición mental como el del juego. Indican que "ningún poema, libro o película" había logrado antes tanta exactitud al plasmar la realidad de las enfermedades mentales.
Lo anterior me remite al papel de la literatura como promotora de empatía y me hace reflexionar sobre las posibles causas de su aparente fracaso al presentar las enfermedades mentales. ¿Será acaso que dicho tema es todavía un tabú o no es políticamente correcto? ¿Será que las casas editoriales no encuentran el valor (monetario) de dicho tema? ¿Será que los autores se hallan en la actualidad demasiado ocupados escribiendo sobre sus propias vidas como para prestar atención a temas como este? ¿Es posible que el tema de las enfermedades mentales, al igual que el de la vejez y la masculinidad, entre otros, no se halle en la lista de prioridades de la agenda política actual, esa que influye en el sistema de las publicaciones?
¿Y qué dice la academia sobre todo esto? ¡Me pareció bastante decepcionante que al investigador del proyecto en el que colaboro le cuestionaran la relevancia de los videojuegos para el estudio! ¿Es que no se dan cuenta de que los juegos de video dejaron el estilo de Super Mario Bros o Pac-Man hace bastante tiempo ya?
De hecho, hay juegos de video que funcionan perfectamente como cibertextos de una literatura 2.0. Hellblade es un ejemplo muy claro. ¿Cuándo irá la academia a reconocer el valor literario de estas obras?
Todas estas ideas, y algunas más que se desprenden de ellas, conforman un buen punto de partida para la reflexión.
"¿Usted ahorra agua?" es mi cuento número 15, escrito en febrero del año 2010. Se publicó en el número 30 de la Revista de Lenguas Modernas, en el año 2019.
Este cuento, relacionado con la historia "La última clase virtual del Profesor TTT", narra los planes de una junta directiva sedienta de dinero en una sociedad distópica futurista. Toca temas como la educación, la tecnología y la ecología.
Muchos de los que tenemos más de unas cuantas décadas en este mundo recordamos haber visto en televisión varias series a caricaturas, todas provenientes de Japón (aunque, en mi caso, no sabía eso). Estas series se volvieron éxitos rotundos y contaban con la aprobación de nuestros padres. Sin embargo, muchos de ellos (y de nosotros) ignorábamos que se trataba de adaptaciones de la literatura. Aquí hay unos cuantos ejemplos (sin ningún orden particular):
1. Heidi:
Johanna Spyri escribió la novela Heidi y su secuela Otra vez Heidi.
2. Marco:
Esta serie proviene del cuento "De los Apeninos a los Andes", de la obra Corazón: el diario de un niño, de Edmundo De Amicis.
3. Mujercitas:
Aunque a mí particularmente me cueste creer que haya gente que crea que la serie vino primero, lo cierto es que tanto Mujercitas como sus continuaciones, Aquellas mujercitas, Hombrecitos y Los hombrecitos de Jo son novelas de la escritora Louise May Alcott.
4. La abeja Maya
Este es más truculento porque el libro, escrito por Waldemar Bonsels, fue acusado de racista y ha desaparecido prácticamente de la memoria educativa. Es la misma suerte que le está ocurriendo a La Pequeña casa en la Pradera, de Laura Ingalls Wilder.
5. Belle y Sebastián:
Esta caricatura fue adaptada de la novela Belle et Sébastien, de Cécile Aubry.
6. Remi:
Esta serie, terriblemente triste y una de mis grandes favoritas, sigue los pasos de la novela Sans Famille (Sin Familia), de Hector Malot.
No me queda más que agradecer a los japoneses por haber llenado mi infancia no sólo de héroes como Ultra Siete y similares, sino también por haberme introducido indirectamente al mundo de la literatura. ¿Qué otras series animadas japonesas derivadas de los libros recuerdan?
Una ex estudiante muy amablemente me prestó su copia de Genji Monogatari. Desde hace bastante quería leer este libro, uno de los más antiguos de Japón, porque me interesa indagar sobre el papel de los fantasmas vengativos (yuurei) en dicha obra.
Los fantasmas vengativos son prácticamente la columna vertebral del cine de terror japonés actual. Ringu, Juu-on, Teke-teke, Kuchisake Onna y muchas otras películas presentan variaciones del mito del yuurei.
Aunque prefiero los obake, o monstruos en general, los yuurei son muy interesantes también. Tal vez empiece un proyecto de investigación al respecto.
Hace unos días, leí un artículo sobre la crítica biográfica, ese enfoque literario que se basa en la vida de los autores para analizar los textos. La crítica biográfica ha estado aquí por mucho tiempo, pues autores como Samuel Johnson lo utilizaron. Incluso se habla de que este enfoque literario surgió al menos en el período renacentista.
Por supuesto, cuando llegaron los Nuevos Críticos, perdió fuerza ya que la Nueva Crítica hace a un lado todos los elementos externos al texto y los llama falacias (La Falacia Intencional, la Falacia Afectiva, y la Falacia Biográfica).
No obstante, cuando yo estaba en secundaria y debíamos analizar obras literarias, nuestra profesora siempre nos refería a la biografía de los autores y nos animaba a ver cómo la vida del autor había influido en el texto. Recuerdo que yo a veces me preguntaba si no podía ser al revés: ¿No habían influido los textos en la vida de cada autor? Después de todo, nosotros los estábamos estudiando por sus textos, no por quienes eran a nivel personal.
Aunque existen obras altamente biográficas, como las de Charles Dickens, Walt Whitman y Amélie Nothomb, otras como El señor de los anillos, Battle Royale y Los juegos del hambre parecen ir en la línea contraria. Si se suma el auge de la literatura fantástica, en especial el género para los adultos jóvenes, es posible especular que la crítica biográfica ya es asunto del pasado. Sin embargo, recuerdo que con el primer cuento que publiqué, un estudiante creyó que la profesión del personaje principal reflejaba mi profesión personal, y no era así. Lo mismo me ocurrió con otro cuento, en el que me dijeron que se notaba que yo había tenido perros, lo cual es falso: nunca he tenido. Lo anterior me indica que las personas todavía miran el texto como un sustrato biográfico. Por una parte, creo que tienen razón. Me parece muy difícil que el ser humano escriba algo totalmente ajeno a su experiencia. Hasta la ciencia ficción, con su tecnología futurista, depende de la tecnología conocida.
Por otra parte, no se debe olvidar que los textos poseen cierta autonomía de sus autores, en menor o mayor grado. ¿Quién nos puede indicar, por ejemplo que una (auto)biografía constituye un reflejo fiel de la vida de una persona? ¿No se omitieron, mejoraron, cambiaron, o malinterpretaron detalles, por las razones que sea?
A pesar de todo eso, algo me llama la atención. En la actualidad, otros enfoques literarios, directa o indirectamente, utilizan la vida del autor para analizar los textos. Dos ejemplos son el Nuevo Historicismo, que retoma los sesgos personales tanto del autor como de la crítica misma, lo cual convierte a la biografía de los críticos y de los autores en elementos directamente relacionados con el texto. El segundo ejemplo, tal vez más indirecto, puede ser el enfoque feminista. Al enfatizar la importancia de las obras escritas por mujeres, muchas veces se remite a la biografía de las autoras para el análisis de la opresión patriarcal. Del mismo modo, los enfoques feministas a menudo ligan directamente la vida del autor con sus textos (Hemingway es constantemente atacado por ser patriarcal, lo cual acentúa de algún modo el análisis de sus obras en ese marco de pensamiento). Me pregunto si pronto la biografía de los autores volverá a ser un requisito indispensable para el análisis literario, como en mis días de secundaria.
La semana pasada tuve el honor de visitar el programa de radio En Voz Alta. Allí, tuve la oportunidad de conversar con las presentadoras Anne Marie Lang y Karla Vásquez sobre varios temas literarios.
Agradezco a ambas por su amable invitación. ¡Fue muy ameno conversar con ambas!
Según un estudio de Chris Gaveler y Dan R. Johnson, dos investigadores estadounidenses, cuando los lectores identifican un texto como perteneciente al género de ciencia ficción, su forma de lectura varía de forma negativa.
Básicamente, los investigadores transformaron un extracto de un texto literario en uno de ciencia ficción al cambiar el ambiente (un restaurante en el original) por una galería espacial llena de extraterrestres. No obstante, el personaje principal y las acciones se mantuvieron iguales.
¿Qué sucedió? Descubrieron que los lectores sentían menos empatía con los personajes y leían el texto de forma más descuidada en el caso del de ciencia ficción. Los sujetos del estudio también percibían una calidad bastante inferior en el texto alterado comparado con el original.
Sin embargo, Gaveler piensa que el problema no se halla en los textos, sino en los sesgos personales de los lectores. Es decir, si un lector percibe la ciencia ficción como un género menos serio, adaptará su lectura de la misma forma para leer un texto de dicho género.
Me pregunto si la dimensión estética tendrá algo que ver. Después de todo, no se está trabajando con un texto originalmente escrito como ciencia ficción, sino con un texto de otro tipo, el cual ha sido modificado para que aparente ser de dicho género. Esa también podría ser una variable en el estudio, publicado el 23 de noviembre de 2017.
En dicho artículo, el autor hace énfasis en la idea de la vida del texto: los textos están vivos y escapan al control de sus autores. Del mismo modo, subraya que la vida del texto muchas veces escapa a la mirada de la crítica literaria, con lo que concuerdo plenamente. ¿Cuántas veces los críticos literarios han menospreciado textos por "su poco valor" y, años después, los textos resurgen mientras que aquellos que los desdeñaron quedaron en el olvido? ¿Y cuántas veces los críticos, dirigidos por nuestros propios sesgos profesionales, filosóficos, religiosos o políticos destruimos literalmente a un texto (y a su autor) sólo porque su contenido no refleja nuestra posición?
¿Cuántos críticos literarios no abogan por una literatura estándar, políticamente correcta, que apoye los derechos de ciertos grupos sociales en cuanto a etnia, género, visión política, o identidad sexual?
¿Y por qué dichos críticos no levantan la voz y más bien celebran, por ejemplo, cuando un texto pisotea los credos religiosos o los valores específicos de una comunidad antagónica a la suya?
Lo anterior es un ejemplo de la doble moral en la crítica literaria, pues la tolerancia no es válida solamente cuando va en una dirección.
Los críticos, como afirma Banús, poseemos una gran responsabilidad al mediar con los textos. No tenemos el derecho de censurar textos o autores que no se amolden a nuestros intereses, criterios estéticos, o visión del mundo.
Muchas gracias a todos los que han adquirido el libro. Esperamos que lo disfruten y que el espíritu de las historias clásicas navideñas a las que quisimos rendirles un tributo ilumine sus hogares durante esta época festiva y de reflexión.
Como entusiasta de los monstruos, no podía dejar de lado la oportunidad para leer Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness.
Todo libro tiene una historia, pero este tiene una historia desde sus inicios. La idea original fue de Siobhan Dowd, y no me referiré más al asunto para que quien desee saber más, pueda investigar por su cuenta.
¿Qué puedo decir de este libro?
Este es un libro que
duele en lo más profundo de nuestra humanidad. No es para los que desean
creer en mentiras felices ni para los que le huyen a la verdad. Conor,
al igual que todos nosotros, sufre y causa sufrimiento. Al igual que
nosotros, llama a los monstruos aunque no crea en ellos, y espera que
los monstruos en los que no cree lo ayuden. De la misma forma en la que
le sucedió a Conor, un monstruo terrible vendrá a visitarnos... será una
experiencia despiadada y dolorosa, pero necesaria hasta el extremo.
"Las historias son criaturas salvajes". No puedo estar más de acuerdo. Todo en este libro es un ejemplo.
También pienso utilizar las diferentes adaptaciones cinematográficas de las obras que las tengan; aunque de hacerlo, Planet of the Apes me podría representar un reto debido a sus múltiples películas.
Una vez terminada la FILCR 2017, la vida vuelve a la normalidad. En retrospectiva, viví todo tipo de experiencias durante la Feria del Libro, de entre las cuales me gustaría destacar las siguientes:
LO BUENO
Conocí a muchos autores nuevos, cuyos libros ya forman parte de mi biblioteca y que están en proceso de lectura.
Fue genial ver a los autores nuevos de la editorial promocionando no solo sus libros, sino también los de otros compañeros escritores.
Tuve la oportunidad de conocer a Nana, Lin, Kar y a Michi (un grupo de booktubers muy entusiastas y amigables) en persona.
Aisha González (autora de Historias de una hormiguita) me facilitó muy amablemente un documento que explica los códigos de la clasificación de Dewey. ¡Gracias Aisha! ¡Por fin todo tiene sentido!
Adriana Valenciano (autora de La bruja chillona) me explicó muy pacientemente la diferencia entre un álbum ilustrado y un libro infantil ilustrado, la cual yo no alcanzaba a comprender a pesar de leer al respecto.
Varias personas de edades diferentes se me acercaron para darme apoyo y para decirme que les había gustado mucho Segmentos en la vida de un monstruo y otras historias fantásticas, mi primer libro. Un padre de familia incluso me animó a escribir otra antología de cuentos en la misma línea.
Tuve la oportunidad de asistir a presentaciones de libros y otras actividades de gran interés.
Ver niños de todas las edades emocionados abrazando sus libros literalmente me hizo sentir muy feliz.
Me divertí con otros compañeros disfrazándome de los personajes de nuestros libros, y al hacerlo muchos niños, junto a algunos adultos, pudieron entrar a un mundo de fantasía.
LO MALO
Como lo había pensado, el lugar no era el más adecuado para las condiciones climáticas. A pesar de estar junto a una puerta, el calor era insoportable: el edificio contaba con muy poca ventilación y dejaba pasar los rayos solares sin ningún impedimento.
Algunos puestos contaban con personal muy apto para mirar sus celulares, pero no para recibir a los visitantes. Otros más bien eran al revés: no nos permitían ver los libros tranquilamente gracias a las técnicas de ventas del personal, más adecuadas para un mercado que para un puesto de libros.
El lugar para las comidas no era suficientemente espacioso. Varias veces tuve que comer donde pudiese porque todas las mesas estaban llenas.
La organización no coordinó apropiadamente con las escuelas visitantes para varias presentaciones. ¿El resultado? Presentaciones infantiles con poco o con demasiado público.
LO FEO
Algunos padres (no muchos, por suerte) le compraban a sus hijos juguetes o accesorios, pero no libros.
Ante la lentitud para usar los servicios sanitarios para las mujeres, algunas damas decidían entrar simplemente al de los hombres. Pude ver a varias maestras hacerlo frente a sus alumnos. Una incluso regañó a un niño por acercarse a la puerta del servicio de mujeres segundos después de que ella había salido del de hombres. ¡Se enseña con el ejemplo, señora maestra!
Si hubo otros elementos negativos o desconcertantes a nivel de organización, no lo sé. Personalmente, el sentimiento general de esta feria fue muy positivo y enriquecedor. Incluso puedo decir que la feria mejoró notablemente en comparación a la del año anterior.
Muy pronto, a finales del mes de agosto Editorial Clubdelibros presentará una de sus novedades: Teman a los vivos.
Se trata de una colección de cuentos de 19 autores; cada narración está relacionada con el antiguo hospital para tuberculosos abandonado, alrededor del cual se tejen muchísimas historias.
Aunque las historias de fantasmas son las más conocidas cuando se habla del Sanatorio Durán, el libro más bien recoge cuentos de géneros variados, por lo que no constituye exclusivamente una antología de horror.
El libro tiene 178 páginas, y estará disponible durante la Feria Internacional del Libro, en el puesto número 5 de la Casa del Cuño. Su precio será 6 500 colones.
Hoy me puse a buscar qué hay en la Red sobre el libro Gatohólicos Anónimos: Cuentos para adictos a los gatos.
Además del blog oficial, el sitio Libros Más Vendidos ha creado una página sobre este compendio de historias gatunas. Se puede visualizar la página aquí.
Como si no tuviera suficiente para leer, decidí iniciar -- bastante tarde, por cierto -- este reto de lectura mensual. La idea es completarlo además de continuar mi ingesta normal de libros, jeje.
La meta para enero está casi cumplida a pesar de que inicié hace unos dos días.
¿Podré terminar el reto? Algunos meses (como enero) requieren libros que normalmente no leería.